Instituto Shalem

Por Juciane Festa

El 21 de abril se conmemora tradicionalmente el aniversario de la fundación de Roma, fecha conocida en latín como Natalis Urbis (“nacimiento de la ciudad”). Según la cronología establecida por el erudito romano Marco Terencio Varrón en el siglo I a.C., Roma fue fundada el 21 de abril del año 753 a.C. por Rómulo, figura mítica que representa el origen político y religioso de una de las civilizaciones más influyentes de la antigüedad.

Más allá del relato legendario, la memoria de la fundación de Roma constituye un fenómeno cultural de gran relevancia, pues refleja el modo en que las sociedades antiguas construían su identidad mediante narrativas fundacionales que articulaban historia, mito y teología política. El aniversario de Roma no es solamente una efeméride histórica, sino también un ejemplo paradigmático del papel que los relatos de origen desempeñan en la configuración de comunidades culturales y religiosas.

El relato fundacional: mito e identidad

La tradición romana narra que Rómulo y su hermano gemelo Remo eran descendientes del héroe troyano Eneas, protagonista de la epopeya latina Eneida de Virgilio. Según el mito, los gemelos fueron abandonados al nacer y amamantados por una loba, símbolo que se convirtió en una de las imágenes más emblemáticas de la identidad romana.

El conflicto entre los hermanos por el lugar adecuado para fundar la ciudad culminó con la muerte de Remo y la proclamación de Rómulo como primer rey de Roma. Este episodio no debe interpretarse únicamente como un relato legendario, sino como una expresión simbólica de la necesidad de establecer autoridad, orden y legitimidad en el origen de la ciudad.

Desde una perspectiva historiográfica, el relato refleja la intención de vincular Roma con el prestigioso mundo heroico de la tradición griega y troyana, otorgando a la ciudad una genealogía noble y un destino providencial.

Evidencia arqueológica y memoria histórica

Los estudios arqueológicos realizados en la colina del Palatino han identificado restos de asentamientos que datan del siglo VIII a.C., lo que coincide de manera aproximada con la cronología tradicional. Aunque no es posible verificar la historicidad literal del relato de Rómulo y Remo, la evidencia confirma que la región experimentó un proceso de urbanización gradual que culminó en la formación de una entidad política unificada.

La tradición romana interpretó este proceso histórico a través de un lenguaje mítico que permitía comprender el surgimiento de la ciudad como parte de un designio trascendente.

El Natalis Urbis en el calendario romano

El 21 de abril coincidía con la festividad pastoral de las Parilia, dedicada a la purificación de los rebaños y al dios Pales. La asociación entre una festividad agrícola y el aniversario de la ciudad sugiere una reinterpretación simbólica de tradiciones antiguas para legitimar el nacimiento de Roma dentro de un marco religioso.

El calendario romano constituía un instrumento fundamental para la construcción de memoria colectiva, ya que vinculaba acontecimientos históricos con celebraciones rituales que reforzaban la cohesión social y política.

La importancia histórica de Roma radica en su extraordinaria capacidad para articular estructuras políticas, jurídicas y culturales que influyeron profundamente en el desarrollo de la civilización occidental. El legado del Imperio Romano se manifiesta en múltiples ámbitos:

  • La formación del derecho romano, base de numerosos sistemas jurídicos contemporáneos.
  • La difusión del latín como lengua de cultura y conocimiento.
  • La organización administrativa y política de los territorios imperiales.
  • El desarrollo de infraestructuras urbanas, caminos y sistemas de ingeniería.
  • La expansión del cristianismo dentro del mundo mediterráneo.

En este contexto, la memoria de la fundación de Roma se transformó en un símbolo de continuidad histórica y de vocación universal.

Significado cultural y simbólico del aniversario

La conmemoración del Natalis Urbis pone de manifiesto la importancia de los relatos de origen en la construcción de identidad colectiva. En el mundo antiguo, la historia no se entendía únicamente como una sucesión de acontecimientos verificables, sino como una narración dotada de significado que permitía interpretar el presente a la luz de un pasado fundacional.

Desde una perspectiva académica, el estudio de la fundación de Roma permite comprender cómo las sociedades antiguas elaboraron marcos simbólicos que integraban mito, religión e historia en un discurso coherente sobre el origen y la misión de una comunidad.

En este sentido, la tradición romana ofrece un caso ejemplar de la manera en que los pueblos del Mediterráneo construyeron memoria cultural mediante narrativas que articulaban identidad, autoridad y trascendencia.

Conclusión

El aniversario de la fundación de Roma constituye una oportunidad para reflexionar sobre la relación entre historia y memoria en la antigüedad. Más allá de la cuestión de la historicidad del relato, la tradición del Natalis Urbis revela la profunda necesidad humana de situar el origen de la comunidad dentro de un marco significativo que otorgue coherencia al devenir histórico.

El estudio de estos relatos fundacionales permite comprender mejor no solo el mundo romano, sino también la manera en que las civilizaciones antiguas interpretaron su lugar en la historia. Roma, como símbolo de continuidad cultural, sigue recordando que las narrativas de origen desempeñan un papel esencial en la configuración de la identidad colectiva y en la transmisión de la memoria histórica.