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Por Juciane Festa

Cada 2 de febrero se celebra el Día de la Candelaria, una festividad de gran relevancia en la tradición cristiana y con profundas expresiones culturales en distintos países, especialmente en México. Esta fecha marca el cierre del ciclo navideño y gira en torno a los temas de la luz, la consagración y la comunidad.

Origen bíblico de la celebración

El Día de la Candelaria conmemora dos acontecimientos narrados en el Evangelio según Lucas (2, 22–38):

  1. La presentación de Jesús en el Templo de Jerusalén, conforme a la ley judía que establecía que todo primogénito debía ser presentado ante Dios.
  2. La purificación ritual de María, realizada cuarenta días después del parto,
    según las prescripciones de la Torá.

En este relato aparece la figura de Simeón, quien reconoce al niño Jesús como “luz para alumbrar a las naciones y gloria de Israel”.
Este pasaje será central para el desarrollo simbólico de la festividad.

El simbolismo de la luz

El nombre Candelaria proviene de las candelas o velas que se bendicen durante la celebración litúrgica. La luz representa:

  • Esperanza
  • Guía espiritual
  • Presencia divina
  • Renovación interior

En la tradición cristiana, Jesús es proclamado como la “luz del mundo”, y la bendición de las velas expresa el compromiso de vivir conforme a esa luz.

Dimensión teológica y cultural

Desde una perspectiva histórica y teológica, el Día de la Candelaria destaca:

  • El cumplimiento de la Ley y la inserción de Jesús en la tradición judía
  • La continuidad entre Israel y el cristianismo
  • El valor simbólico del niño como promesa y esperanza

Estos elementos convierten a la festividad en un punto de encuentro entre tradición, fe y memoria histórica.

La Candelaria en México

En México, el Día de la Candelaria adquirió una expresión cultural propia, caracterizada por la convivencia y el sentido comunitario.
Entre las tradiciones más representativas se encuentran:

  • Vestir y bendecir al Niño Dios
  • Compartir tamales y atole
  • Reunirse en familia o comunidad

Esta celebración está estrechamente vinculada con la Rosca de Reyes: quien encuentra la figura del Niño Jesús el 6 de enero asume el compromiso de compartir los alimentos el 2 de febrero.

Una celebración de sincretismo

El Día de la Candelaria es un claro ejemplo de sincretismo religioso y cultural, en el que convergen:

  • Tradiciones bíblicas
  • Liturgia cristiana
  • Prácticas populares
  • Elementos de identidad local

Más allá de su dimensión religiosa, la festividad fortalece los lazos sociales y culturales.

Reflexión final

El Día de la Candelaria invita a reflexionar sobre la luz como símbolo de esperanza, la importancia de la tradición y el valor del encuentro comunitario. En tiempos de incertidumbre, esta celebración recuerda que la luz sigue siendo un signo de orientación, responsabilidad y renovación.