Por Juciane Festa
Lag BaOmer, que se celebra el día 33 de la cuenta del Ómer, es una festividad singular dentro del calendario judío. A diferencia de otras conmemoraciones con origen claramente bíblico, Lag BaOmer emerge de la tradición rabínica y está cargada de significados históricos, místicos y culturales que han evolucionado a lo largo del tiempo.
El Ómer y su contexto
El período del Ómer abarca los 49 días entre Pésaj y Shavuot. En la tradición judía, este tiempo es considerado una etapa de transición que conecta la liberación física del pueblo de Israel —representada por Pésaj— con la recepción de la Torá en el Sinaí durante Shavuot.
Sin embargo, este período también ha sido históricamente asociado con prácticas de duelo. Según la tradición rabínica recogida en el Talmud, durante estos días una plaga afectó a los discípulos del sabio Rabí Akiva, causando la muerte de miles de ellos. Lag BaOmer marca, según esta tradición, el cese de dicha plaga, razón por la cual se interrumpen las prácticas de duelo en esta jornada.
Rabí Shimon bar Yojai y la dimensión mística
Otra de las tradiciones centrales de Lag BaOmer está vinculada a Rabí Shimon bar Yojai, figura clave en el desarrollo del pensamiento místico judío. Según la tradición, este día conmemora el aniversario de su fallecimiento (hilulá), entendido no como un momento de duelo, sino como una celebración espiritual.
Rabí Shimon bar Yojai es asociado con la revelación de enseñanzas esotéricas que posteriormente serían recogidas en la literatura cabalística, especialmente en el Zóhar. En este contexto, Lag BaOmer adquiere un carácter festivo y luminoso, simbolizado por las tradicionales hogueras que se encienden en diversas comunidades, particularmente en el Monte Merón, en Israel.
Estas hogueras son interpretadas como una representación de la “luz” espiritual revelada por el sabio, convirtiendo la festividad en una expresión de alegría y elevación mística.
Prácticas y costumbres
Lag BaOmer es celebrado con diversas prácticas que varían según las comunidades, pero que comparten un carácter festivo:
Encendido de hogueras, símbolo de luz y continuidad espiritual.
Peregrinaciones, especialmente al Monte Merón.
Actividades al aire libre, incluyendo juegos tradicionales como el arco y la flecha.
Celebraciones comunitarias que rompen con el tono de recogimiento del resto del Ómer.
Estas prácticas reflejan la riqueza cultural de la festividad y su capacidad de integrar elementos históricos, simbólicos y sociales.
Entre historia y construcción de memoria
Desde una perspectiva académica, Lag BaOmer ofrece un ejemplo significativo de cómo las tradiciones religiosas se construyen y resignifican a lo largo del tiempo. La conexión entre la muerte de los תלמידי Rabí Akiva, la figura de Rabí Shimon bar Yojai y las prácticas contemporáneas no responde a un único origen histórico, sino a un proceso de desarrollo interpretativo dentro del judaísmo rabínico.
Asimismo, algunos estudios han sugerido posibles vínculos entre este período y acontecimientos históricos como la Revuelta de Bar Kojba, aunque estas asociaciones siguen siendo objeto de debate académico.
Una festividad de luz en medio del tránsito
Lag BaOmer irrumpe en medio de un período de introspección para ofrecer una pausa luminosa. Es una festividad que, desde su complejidad, invita a reflexionar sobre la relación entre duelo y esperanza, entre historia y simbolismo, entre tradición y renovación.
En el marco del estudio académico de las religiones, Lag BaOmer permite comprender cómo las comunidades construyen sentido a partir de la memoria, integrando múltiples capas de significado en una celebración que, hasta hoy, sigue viva y en constante reinterpretación.
