Instituto Shalem

Fin de una era: Homenaje al Dr. Adolfo D. Roitman

Hay acontecimientos que trascienden el tiempo. Momentos que no solo marcan el final de un ciclo, sino que se convierten en parte de la historia de quienes los viven. El homenaje al Dr. Adolfo D. Roitman fue uno de ellos.

Organizado por el Instituto Shalem durante los días 16, 17 y 18 de agosto de 2024 en Tulum, México, este encuentro nació para celebrar el retiro del Dr. Roitman como Curador de los Rollos del Mar Muerto y Director del Santuario del Libro del Museo de Israel en Jerusalén, tras treinta años de una labor académica extraordinaria.

El evento recibió el nombre de “Fin de una Era”, porque representaba mucho más que una despedida institucional: era el reconocimiento a una trayectoria que transformó la manera en que miles de personas alrededor del mundo comprenden la historia del judaísmo, los orígenes del cristianismo y el legado de los Rollos del Mar Muerto.

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Descripción

Tulum, México

Hay acontecimientos que trascienden el tiempo. Momentos que no solo marcan el final de un ciclo, sino que se convierten en parte de la historia de quienes los viven. El homenaje al Dr. Adolfo D. Roitman fue uno de ellos.

Organizado por el Instituto Shalem durante los días 16, 17 y 18 de agosto de 2024 en Tulum, México, este encuentro nació para celebrar el retiro del Dr. Roitman como Curador de los Rollos del Mar Muerto y Director del Santuario del Libro del Museo de Israel en Jerusalén, tras treinta años de una labor académica extraordinaria.

El evento recibió el nombre de “Fin de una Era”, porque representaba mucho más que una despedida institucional: era el reconocimiento a una trayectoria que transformó la manera en que miles de personas alrededor del mundo comprenden la historia del judaísmo, los orígenes del cristianismo y el legado de los Rollos del Mar Muerto.

Desde enero de 2024 comenzó la preparación de este homenaje. La iniciativa fue concebida y desarrollada por Juciane Festa, fundadora y CEO del Instituto Shalem, convencida de que el retiro del Dr. Roitman constituía un momento histórico que debía ser celebrado de manera excepcional.

Al principio, el propio Dr. Roitman dudaba de la idea.

¿A quién podría interesarle mi retiro?” preguntaba con humildad. ¿De verdad crees que habrá personas dispuestas a viajar miles de kilómetros para acompañarme?

La respuesta llegó meses después.
Participantes provenientes de distintos países viajaron hasta Tulum para ser parte de un encuentro irrepetible, demostrando el profundo cariño y admiración que ha sembrado durante toda su vida.

Sin embargo, el desarrollo del evento estuvo marcado por circunstancias absolutamente inesperadas.

En medio del conflicto bélico que atravesaba Israel, existía una gran incertidumbre respecto a la posibilidad de que el Dr. Roitman y su esposa Rossy pudieran salir del país. Durante los días previos, numerosas aerolíneas suspendieron sus vuelos hacia Tel Aviv, haciendo temer la cancelación del homenaje.

Contra todo pronóstico, lograron llegar a México.

Pero apenas unos minutos antes de la ceremonia inaugural ocurrió un hecho que cambiaría completamente el curso del evento.

Rossy y David (su hijo) sufrieron un grave accidente automovilístico cuando regresaban al hotel y ambos fueron trasladados de urgencia al hospital.

La noticia conmocionó a todos.

Juciane Festa y el Dr. Roitman abandonaron inmediatamente el hotel para dirigirse al hospital. Horas de incertidumbre dieron paso al diagnóstico: ambos estaban fuera de peligro, pero requerían atención médica y David debía ser intervenido quirúrgicamente.

Frente a una situación tan difícil, parecía inevitable cancelar todo.

Sin embargo, fue la propia Rossy quien pidió al Dr. Roitman cumplir el propósito que los había llevado hasta México.

Con enorme fortaleza y sentido del compromiso, el Dr. Roitman decidió continuar con el homenaje.

Aquella decisión transformó profundamente el espíritu del encuentro.

Lo que había comenzado como una celebración se convirtió en una experiencia de solidaridad, amistad y comunidad.

Durante los tres días se desarrollaron conferencias magistrales, proyecciones documentales, presentaciones especiales, ceremonias, cenas de Shabat, espacios de convivencia y numerosas sorpresas preparadas especialmente para el homenajeado.

Entre los momentos más emotivos destacaron la presentación del proyecto editorial Curator, desarrollado junto a Raúl Arce de Escuela de Alejandría; la proyección de los documentales El Santuario Humano y Paternal; los mensajes enviados por familiares, amigos y colegas desde distintos países; y la entrega de la Llave del Instituto Shalem, símbolo de una amistad y colaboración que continúa construyéndose día tras día.

Los asistentes también recibieron un recuerdo muy especial: una réplica de las vasijas descubiertas en las cuevas de Qumrán, cuyo interior contenía un simbólico “30QRoitman”, preparado exclusivamente para esta ocasión.

Mientras las actividades continuaban, las visitas al hospital se sucedían una y otra vez. La preocupación por Rossy y David permanecía constante, pero poco a poco comenzaron a llegar noticias alentadoras.

Fue entonces cuando ocurrió algo difícil de describir.

El caos inicial comenzó a transformarse en orden.

La angustia dio paso a la esperanza.

Los participantes dejaron de ser simples asistentes para convertirse en una verdadera familia que sostuvo emocionalmente al Dr. Roitman y acompañó a Juciane Festa en cada decisión que fue necesario tomar durante aquellos días.

Más que un homenaje, “Fin de una Era” terminó convirtiéndose en una lección de vida.

Una experiencia donde la amistad venció al miedo, la responsabilidad prevaleció sobre la adversidad y la luz logró abrirse paso incluso en medio de la incertidumbre.

Como expresó el Dr. Daniel Fainstein durante el homenaje, el legado académico del Dr. Roitman deja una vara muy alta para quien continúe su obra.

Pero quienes estuvieron presentes en Tulum descubrieron algo aún más importante.

Más allá del brillante académico, conocieron al ser humano capaz de mantenerse firme en medio del dolor, honrar su palabra y seguir compartiendo conocimiento cuando las circunstancias parecían hacerlo imposible.

Por ello, “Fin de una Era” no fue solamente el cierre de una extraordinaria carrera profesional.

Fue el inicio de un nuevo capítulo en la historia del Instituto Shalem y el testimonio de que las grandes obras no se construyen únicamente con conocimiento, sino también con amistad, compromiso, fortaleza y un profundo amor por servir a los demás.

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